Sobre Gerardo

Las manos detrás de TAZA.

Empecé como coleccionista de tazas. Compraba una tras otra hasta que un día decidí intentar hacerlas yo mismo. Mi primera y única clase fue con Heidi Anne Vera en San Juan, y ahí me enamoré del proceso: el barro, el torno, el yeso y el fuego.

Desde entonces me autoeduqué, practiqué sin parar y quemé mis primeras piezas en un horno usado que logré conseguir. Más adelante, mi amiga diseñadora Mariely León me retó a crear modelos propios, y eso me llevó al mundo de las molduras. De ahí nacieron piezas con historia: el handfan, el tumbler, el trompo 98, el vessel y otras que siguen sumándose.

Cada pieza, un registro

Cada pieza es un registro emocional. El barro cambia, el yeso guarda gestos y el horno transforma. Ninguna taza se repite, porque cada una nace de un momento distinto, de una intención distinta. Es una conversación entre las manos, el material y la memoria.

De dónde viene el nombre

El nombre no lo escogí yo: lo escogió la gente. Antes de tener una marca, ya me decían “el muchacho de las tazas” o “el de las tazas”. La palabra siempre estuvo frente a mis ojos. TAZA se convirtió en identidad, en origen, y en la forma más honesta de nombrar lo que hago.